Recuero, un pintor de hoy… para siempre

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En “Apuntes culturales para el fin de semana” contamos en esta ocasión con Francisco Recuero, pintor madrileño nacido en 1950, que combina la paleta de colores con las partituras, en definitiva un artista con mayúsculas, su primera exposición fue en Villa del Río de la mano de su amigo, el pintor villarrense Miguel Cachinero.

Recuero, un pintor de hoy… para siempre

Francisco Recuero, pintor de magnífica valía, ya demostrada ampliamente en su trayectoria artística, porque la buena pintura –como lo es en esta ocasión– no precisa de muchas explicaciones, ya que nos habla, convincentemente, por sí misma.

Este excelente pintor madrileño, es también otro artista enamorado de esa temática siempre atractiva que es el paisaje y sus infinitas perspectivas, que el sabe captar y plasmar con realismo claramente impresionista. Pero quizá lo más notable de esta vigorosa pintura impresionista, sea esa feliz amalgama donde lo real del paisaje, se funde armoniosamente con lo sentido –o fugazmente soñado– por el propio pintor ante esa Naturaleza desbordante de sugerencias sensuales, diluidas delicadamente en esas atmósferas reverberantes de bellas tonalidades azules, rosadas, lilas y ocres, que dan a sus bucólicos paisajes, un sabor intimista, poético en grado sumo, creando como en toda ocasión, unos preciosos paisajes cuyo bello recorrido nos revela que la realidad, no siempre es tan poética como los hábiles pinceles de Francisco Recuero, mojados en su exhuberante paleta y en su alma de verdadero pintor romántico. Un romanticismo que el paisaje agradece, si se le aplica con la vibrante exquisitez con que sabe hacerlo este artista, que parece hacer suya la consigna del famoso Benjamín Palencia, cuando afirmaba: “Ante el paisaje, yo pinto lo que veo y lo que siento”.

En resumen, podemos asegurar que estamos ante un pintor de hoy, cuya obra, –por méritos indudables– es una pintura de hoy… para siempre.

Luis Martínez Richart

(De la Asociación de Escritores y Artistas Españoles) Divulgador de Arte.


Colores que son notas

Conocí a Francisco Recuero en 1965, en la empresa discográfica en la que ambos trabajábamos. Él era entonces un chaval de quince años, serio, que amaba la música, que quería labrarse en ella un futuro, y que llegó a culminar con diligencia la carrera de piano. En 1975 abandonó la empresa ,y yo perdí su rastro.

Le encontrédiecisiete años después (1992), en una galería madrileña que mostraba una expléndida exposición de lienzos suyos. El pintor le había ganado la partida al músico, y en ese campo era ya una realidad reconocida. Pero fue justamente entonces cuando su trayectoria experimentó un cambio esencial –su comnocimiento de Jorge Ludueña, cuyio magisterio acepta–, que le conduce a una interiorización de su concepto de pintura, plasmada, tras un proceso de varios años, en un nuevo modo de hacer, abierto a múltiples posibilidades futuras. Lo que la crítica había calificado de “lujo cromático”, de “paleta cargada de carmines, azules, lilas, verdes y amarillos”, se torna sobriedad, contención, presencia de gamas térreas. Un ascetismo inmanente parece adueñarse de sus cuadros. No en vano, en ocasiones, pinta en tanto oye las graves voces del gregoriano.

Porque la música va con él, sigue con él. Cuando compone, piensa que en el lienzo –frecuentemente espejo de un paisaje– se despliega una orquesta, en la que hay, en número plano, un solista, en torno, la cuerda, en los extremos, los bajos; orquesta que, paradójica, se goza en el silencio, en el que el pintor se sumerge y desde el que crea.

El fundamento de Francisco Recuero es la forma, y a ella se debe. “Los colores no pintan, solo acompañan”, dice. Compañía equilibrante, armónica, integradora, sobre (en) la qie laluz juega papel primordial. El óleo, el acrílico, la tinta, el collage –como textura, no como fin–, conforman su pintura en crecimiento –interno y externo–, a la que ciertos rasgos vangoghianos sacuden o atemperan. Una pintura que persigue la pureza estética, y que nace del anhelo de alcanzar su yo más verdadero.

Carlos Murciano. De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

– Real Conservatorio de Música de Madrid. Piano.
– Círculo de Bellas Artes: Dibujo, pintura, litografía, collage.
– Taller Jorge Ludueña: Pintura dibujo filosofía e historia de la pintura.
– Escuela de Arte Ilustra: Técnicas de Pintura Mural.
– U.C.M.: Iconografía Clásica.
– Fundación Casa de la Moneda: Grabado y estampación.
– A.E.D.P.E.: Pintura al fresco.

Exposiciones individuales y colectivas en galerías españolas e internacionales.
Obras en colecciones particulares, instituciones y museos.
Impartición de talleres y cursos monográficos de pintura y collages.


PREMIOS Y CONCURSOS

1980. Premio especial de pintura en el I Certamen Nacional Retiro – Madrid.
1983. Segundo premio de dibujo, Salón de Otoño de I.N.I.
1985. Primer premio de pintura, VIII Certamen de Artes Plásticas de Navalcarnero – Madrid. Primer premio especial de dibujo, VIII Certamen de Artes Plásticas de Navalcarnero – Madrid.
1986. Tercera medalla y premio, “FER-SUAR” en el V Salón de Otoño de Madrid.
1987. Primer premio de pintura, XIX Salón de Arte MCEIM – Madrid.
1988. Premio XXV Exposición de San Isidro – Madrid.
1990. Cuarto premio, I Certamen de Pintura La Cibeles – Madrid.
1992. Mención de honor, Certamen de Pintura “Ciudad de Avila” – Avila.
1996. Premio REPSOL, XLVII Salón de Arte – Puertollano (Ciudad Real).
2001. Premio Ayuntamiento de Lorqui – Madrid. Primer premio de pintura, Casino de Aranjuez. Primer premio, VI Certamen de Pintura “Los Berrocales del Jarama” – Madrid.
2007. Premio de pintura “FERMÍN SANTOS” – Sigüenza (Guadalajara). Premio A.E.D.P.E. – Sigüenza (Guadalajara).
2011. Artista invitado, V Muestra Bienal de Arte de Villa del Río (Córdoba).
2018. Homenaje en el Hogar de Ávila.

Fuente: villadelriodigital.es

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